Cada vez que el reloj de mi celular marca la hora pasada las 6:30 a.m. quiere decir que voy a tener que tomar un taxi. Vivir en el límite de San Martín de Porres y el Callao, y trabajar en La Victoria implica una hora y media de viaje que se me está haciendo cada vez más difícil realizarlo con el transporte tradicional.
Por más que parezca un tema algo aburrido ya que lo hacemos todos cuando la hora apremia, o cuando queremos priorizar la comodidad; pues generalmente no solemos darnos cuenta de los detalles y de las experiencias que nos puede brindar este viaje.
Se dice que muchos taxistas son profesionales con título que no han podido mantenerse (a veces ni ingresar) en el mercado laboral y con lo cual han terminado detrás de un volante. El oficio de taxista quizás no sea visto como el mejor, pero tiene algunas ventajas: pueden escoger su horario y pueden escoger sus tarifas (aquí entra la negociación con el cliente). Entre sus desventajas: pasar horas sentado, sufrir el tránsito, sufrir asaltos a su herramienta de trabajo, entre otros. ¿Cómo te das cuenta que has entrado al auto de un taxista culto? Es posible que el conductor escuche estaciones de radio sólo de noticias, puede que te empiece a hablar sobre un tema en especial, o simplemente te das cuenta en su manera de tratarte y de hablar. He tenido la ventaja de viajar en el taxi de un abogado, un ingeniero y un policía en retiro.
¿Eres de las personas que se fijan en la marca de auto del taxi?
Por temas de seguridad, muchas personas nos fijamos en esto y si bien muchas veces no tenemos oportunidad de viajar en alguna compañía de taxis, nos fijamos -como es mi caso- en la marca del carro. No me gusta viajar en Ticos, a pesar de que suelen ser los que cobran más barato, no me gusta viajar mucho en Station Wagon porque es uno de los modelos favoritos de asaltantes, no me gusta viajar en un auto destartalado que no resistiría un ligero choque. Los últimos modelos en el mercado suelen ser a gas y entre ellos están el Kia Río y el Hyundai Accent, además de otros. Pero mucho más importante que fijarte en el modelo del auto, es fijarse en los stickers que confirman sus permisos para laborar, la revisión técnica y el SOAT.
Como escribía líneas arriba mi ruta es Callao - La Victoria. Creo ya conocerme todas las vías y los atajos: generalmente suelen llevarme por Vía expresa y subir por Av. México, pero detesto que me lleven por Acho y Jr. Huánuco aunque admito que es la ruta más rápida. Me llevé un gran susto cuando me llevaron por El Agustino... es una ruta larga e inútil. Ir por Av. Colombia y Lince sólo para evitar la congestión de Vía Expresa sólo suele tomarnos más tiempo que el necesario. Ya me he vuelto experta indicando las diversas posibilidades que el taxista puede escoger para llevarme.
Una vez un joven taxista me llevaba por Av. Faucett para luego ir por Colonial, pero al pasar por el peaje del Callao otro taxi le rozó provocando un daño ligero en la pintura. Habíamos terminado de cruzar el puente del Río Rímac y voltea hacia la derecha como quien se va a Gambeta. "Es sólo hasta el semáforo, Srta.", dijo el taxista. ¿Estaba siendo secuestrada? Cuando el taxi agarró velocidad y luego volteó hacia la izquierda, se adelantó al otro taxi: quiso perseguir y "hacerle bronca" al que le había dañado la pintura. Ambas clientas de los taxis - una señora y yo- salimos disparadas hacia la avenida y tomamos el primer transporte que vimos.
También me ha tocado viajar en el taxi de un señor muy renegón que cada 5 cuadras daba una frenada intempestiva, él decía que los otros eran los imprudentes, pero yo estoy casi segura que era mi taxista el culpable. Recuerdo con mucha gracia un taxista gordito con quien hicimos una parada en el grifo para colocar el gas y él era muy amigo de las que atendían allí, lo recuerdo con gracia ya que debido a sus giros aprendí lo importante que es colocarse el cinturón de seguridad así estés en el asiento trasero. Recuerdo su frase: "Mis clientes dicen 'uy este gordito es la muerte conduciendo' pero me extrañan y me llaman para hacerles la carrera".
MI récord para llegar con taxi al trabajo ha sido de 40 minutos gracias a un delgado conductor que se sabía todos los atajos y el conductor más lento me hizo llegar en 1 hora con 50 minutos, encima éste último me brindó su tarjeta de presentación -por si en otra oportunidad quería sus servicios- nunca lo llamé.
Creo que todos solemos regatear una carrera de taxi: yo una vez le ofrecí 3 soles más. Se me hizo más fácil ser consciente y pagar lo que el taxista merecía, pero a la vez me daba la oportunidad de dirigir la ruta que tomaríamos. Cuando de dinero se trata, siempre es bueno decirle al taxista con qué tipo de billete le vas a pagar y preguntar si tiene vuelto, lo aprendí luego que un taxista me quedara debiendo S/. 0.40 céntimos. Lo que nunca acepto es subir al taxi de quien me pregunta ¿Cuánto quieres pagar? Si no puedes hacerte una idea del precio que me vas a cobrar... o es porque eres nuevo en el negocio, o eres un asaltante.
Esta ha sido mi primera crónica en esta Web, espero poder escribir otras sobre diversos temas. Prometo no hacerlas tan largas.
Imagen: Flickr
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