Hace algunos meses Google publicó una presentación explicando el estudio que venía realizando como parte del proyecto para su nueva red social. La primera parte de esta presentación explica cómo funciona la vida social de una persona en el mundo real. Cada uno de nosotros tiene distintos grupos de amigos que suelen no mezclarse y dentro de cada grupo, distintos niveles de confianza para compartir ciertos aspectos de nuestra vida más privados. Luego de ver esa presentación y después de tener algunas semanas tratando de entender cómo manejar mis listas de amigos en Facebook, esta presentación me abrió los ojos.

Confieso que puede parecer exagerado, pero para lograr el nivel de manejo sugerido por Google, tuve que crear 18 listas diferentes, organizar a mis contactos y configurar los permisos en mi perfil adecuadamente para esas 18 listas. Es difícil la primera vez, pero una vez que uno lo entiende, pierde el misterio.
Paso 1: Crea tus listas
Empieza por crear una lista por cada grupo de personas que tengas. Algunos ejemplos en mi caso fueron: Ex compañeros del colegio, ex compañeros de la universidad, compañeros de mi actual trabajo, compañeros de mi trabajo previo, familiares, etc. ¿Yo tengo 14 listas y tú?
Luego viene la segunda parte de las listas, que es más compleja. Las listas basadas en la confianza. Yo tengo 4 listas, que podría resumir en: Amigos Cercanos, Allegados, Conocidos y Desconocidos. Las personas de la primera lista son personas que no tengo problemas con que sepan todo sobre mi vida (todo lo que podría publicar en Facebook) y la última lista es para el clásico contacto “no tengo idea de quién eres” de Facebook.
El resultado final es una estructura de listas que permite un manejo bi-dimesional de la privacidad:

Paso 2: Clasifica a las personas
Sí. La tediosa tarea de ir por tu lista de amigos y agregarlos a la lista (o listas) en las que corresponden. En teoría, todas las personas deberían estar en por lo menos dos listas, aunque hay personas que estarán en más de una, dado que algunos grupos sí se mezclan.
Si bien no hay mucho que decir para hacerlo más fácil, cuando uno se pone a pensar en todos los comentarios incómodos que los familiares pueden dejar en nuestras fotos (“que lindo mi gordito”) o la impresión que se puede llevar el jefe por algún comentario (“mañana me reporto enfermo”), uno se siente más motivado.
Paso 3: Configura la privacidad
Ésta es la parte difícil. Entrar a Facebook y configurar los permisos para cada lista. El secreto es configurar en base a permisos específicos seleccionando quién puede y quién no acceder a aspectos específicos. La siguiente imagen muestra los permisos que he configurado para las fotos donde me etiquetan: Pueden verla personas de mi entera confianza y no pueden verla ni mi familia ni la gente que no conozco.

Este mismo esquema se utiliza al publicar cosas en el muro. Si publico una foto de una reunión familiar, simplemente elijo que listas pueden ver esa publicación y listo.
Paso 4: Mantener el orden
Cada vez que acepto o hago una solicitud en Facebook, coloca a esa persona en la lista correspondiente.
La solución adecuada para el problema de la privacidad, es el uso de “personas”. Todos somos más de una persona en la vida real (el padre, el hijo, el compañero de trabajo, el amigo) y mantener un “perfil” diferente para cada una sería lo ideal, pero hasta que Facebook implemente una funcionalidad similar esta es la mejor opción para quien quiera pasar unas horas organizando sus contactos.
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