Democratización debe ser una de las palabras que más hemos escuchado últimamente. Y lo mejor, es que hoy en día todos nosotros podemos ser partícipes de ella… Pero, ¿cómo?
Pues gracias al invento más importante de los últimos tiempos: Internet. Y es que en la actualidad cualquier pequeña, mediana o gran empresa, institución o persona puede transmitir contenidos audiovisuales en vivo, hacia su público objetivo (actual y potencial) y a nivel mundial, a través de soluciones profesionales de streaming, otra de las mágicas palabras que formarán parte de nuestro diario hablar, a partir de hoy.
En esencia, el círculo virtuoso del streaming en vivo (pues también existe el streaming en demanda para visualizar contenido grabado) inicia desde el lugar físico donde tiene lugar el evento, activación, seminario, lanzamiento de producto, capacitación, conferencia o cualquier otra actividad. Estando allí, los especialistas en streaming toman la señal de internet disponible en el recinto, y las de audio y video que provengan de la solución audiovisual (cámara(s) y sistema de sonido) con que cuente el cliente organizador del evento.
Dichas señales son digitalizadas, mediante un software especializado, y enviadas, a través de Internet, hacia servidores dedicados que disponen del ancho de banda suficiente para administrar, con óptima calidad, todas las conexiones necesarias de los usuarios que estén visualizando y escuchando la transmisión en vivo, en ese instante y desde cualquier parte del mundo.
Finalmente, la transmisión es apreciada en la misma página web del cliente o en su página de Facebook, sea desde una PC o laptop, o mediante dispositivos móviles como smartphones o tablets, multiplicándose exponencialmente las posibilidades de llegar a mucha mayor audiencia que la presente en el ámbito físico del evento. Ello, en esencia, se traduce en mayores posibilidades de ingresos para el cliente organizador (al restringir el acceso previo pago por la visualización del contenido, de ser el caso) y en reales ahorros en costos (evitándose el traslado físico, alojamiento, viáticos o alimentación, cuando se trate de una capacitación al personal, por ejemplo).
Cabe destacar que la interacción entre expositor y audiencia virtual también es posible mediante salas de chat, o los timelines de Facebook o Twitter obtenidos a partir de las cuentas en dichas redes sociales que posea el cliente organizador. Asimismo, es posible contar con más de una cuenta de streaming de modo que el cliente organizador pueda emular una sesión de videoconferencia entre uno o varios puntos dentro o fuera del país, lo que deviene en una experiencia de interacción audiovisual plena, durante cada sesión.
Acerca del autor: Jean Carlo Rivadeneira - Licenciado en Administración de Empresas, con Especialización en Marketing, de la PUCP. Director de COCTEAULAB - Lima Videosónica. Gerente de Producto mediaStream - Optical Networks.
Imagen: Flickr
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